miércoles, 13 de abril de 2011

Comparten mensajes del Apóstol de la vida

Con tres conferencias magnas, se recordó el pensamiento de Juan Pablo II sobre la vida. La mañana del sábado 9 de abril, en el Templo Expiatorio a Cristo Rey, Antigua Basílica de Guadalupe, se llevó a cabo el congreso “Juan Pablo II Apóstol de la vida”, en donde se presentaron algunas conferencias que, basadas en el pensamiento del Pontífice, buscaron concientizar a cerca de la defensa de la vida y de la dignidad humana.

El evento dio inicio con una animación musical, en la que se invitó a la gente a alabar a Dios, seguidamente Mons. Pedro Agustín compartió una oración con los asistentes, para pedir a Jesús por todos aquellos que trabajan defendiendo la vida, y junto al Ing. Guillermo Bustamante, Coordinador General de Unión de Voluntades dieron por inaugurado el congreso.

La primera conferencia, la cual se tituló “La dignidad de la familia”, fue presentada por la Dra. Elizabeth Díaz y el Dr. Mario Moreno, quienes se presentaron acompañados de su hija. En su charla recordaron que la familia “se define como una comunidad para dar vida” y que ésta debe ser presidida por el amor. Luego, manifestaron que para iniciar la familia, es necesario el matrimonio, que es “la institución concebida por Dios, en la que dos seres humanos, hombre y mujer, viven en íntima unión”. Por último, la pareja invitó a los asistentes a fortalecer la fe y el amor en sus familias, ya que ésta es el círculo social que más valoró el Papa Juan Pablo II.

“La dignidad de la mujer” fue la ponencia impartida por Monseñor Pedro Agustín Rivera y la Hermana Irma Barrientos, Director y Coordinadora General de la asociación Derechos del Concebido, respectivamente. En ella, a manera de introducción, la Hermana Irma destacó la “falsa ideología de género” predominante en la sociedad, en la que se nos dice que la mujer tiene “la capacidad de decidir por su cuerpo a costa de los concebidos en el seno materno”.

Más adelante, la religiosa puntualizó que esta idea no debe ser aceptada, ya que el nuevo ser es una persona y un individuo independiente a la madre que lo lleva en su vientre. Además, retomando la Carta Apostólica de Juan Pablo II sobre la dignidad y la vocación de la mujer, agregó que el Papa polaco invita a las mujeres “a vivir en la dignidad de nuestra persona desde nuestra femineidad”. Así exhortó, como lo hiciera Jesucristo, a que ésta dignidad sea reconocida desde el hogar, cuando la madre se desempeña como ama de casa, puesto que una madre “no es sirvienta, es mujer”.

Para concluir, la Herma Irma aseguró que “cuando yo empiezo a caer en la cuenta de lo importante que soy como persona, voy a amar y a defender al otro”, y con ello, destacó la unión de la vocación y la dignidad de la mujer, con la del hombre porque “somos iguales en dignidad y en derechos” y a manera de invitación a practicar ésta unidad, comentó que hay mujeres que abortan sin considerar si su esposo desea tener al hijo que han concebido juntos.

Por su parte, Monseñor indicó que la historia ha sido como un péndulo en el que por un lado, la mujer es reprimida y no se desarrolla, y por el otro, se desarrolla en diversos ámbitos. Retomando el aspecto de la dignidad, declaró que “la dignidad de la mujer no está en las funciones que realiza, sino está en el hecho de ser mujer” y también citando a Juan Pablo II, aludió que en su carta a las mujeres expresa: “te agradezco mujer madre que te conviertes en el seno del ser humano con la alegría y los dolores del parto de una experiencia única”. Para finalizar pidiendo los asistentes, dar un aplauso a las mujeres que acudieron al evento.

“El embrión en el pensamiento de Juan Pablo II” fue otra de las temáticas tratadas, cuya autora fue la Dra. Pilar Calva, Médico Genetista, quien comenzó su reflexión explicando la “cultura de la muerte” (así denominada por Karol Wojtyla), misma que comienza cuando los esposos “manipulan y envilecen la sexualidad humana” y la cual, será combatida cuando se fomente la verdadera paternidad responsable.

La conferencista enseñó que durante la concepción, se unen los 23 cromosomas de la madre con los 23 del padre, sumando 46, que son los necesarios para forman a un ser humano, lo cual se demuestra porque hay un nuevo genoma humano, que es individual, y con esto “yo puedo asegurar que es un individuo humano”, expresó la Dra. Calva.

Casi al final de su tema, la genetista citó a Juan Pablo II, quien manifestó que “el Hijo de Dios se hizo embrión, y dado que la fase embrionaria es la etapa del desarrollo humano en la que más sujetos estamos a posibles agresiones y peligros ¡qué importancia tan grande adquiere la figura de la Virgen Madre!, Ella nos descubre que no somos árbitros de la vida, sino depositarios y receptores de un don”. “Aquel embrión o feto concebido en el seno de María, sufrió también el intento de destrucción por parte de Herodes”, recordó, para después mencionar que hoy en día son más sofisticados los atentados que se hacen contra la vida humana, tal es el caso del aborto y la anticoncepción, o la destrucción y congelación de embriones.

Para terminar con ésta jornada, los conferencistas, organizadores y asistentes al evento, participaron de la misa celebrada por Monseñor Pedro en la Basílica de Guadalupe, para encomendar a Dios y a la Morenita del Tepeyac las actividades que se realizan en defensa de aquellos que no tiene voz.

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