miércoles, 29 de febrero de 2012

Benedicto XVI: La libertad religiosa y el Estado laico en México


Por Juan Pablo Reyes
@jpressmx

Comentaba en mi artículo pasado que al Papa Benedicto XVI no le es ajena la situación que vivimos actualmente en nuestro país, el pontífice tiene amplio conocimiento de la violencia que experimentamos día a día por causa del crimen organizado pero también es consciente de las legislaciones existentes en la nación mexicana que no reconocen la totalidad de los derechos humanos como la libertad religiosa.

Es importante destacar las palabras que el Vicario de Cristo ha expresado, durante su pontificado,  sobre las leyes en materia religiosa plasmadas en la Constitución mexicana y el notorio laicismo, que no es lo mismo que laicidad, que se refleja en algunos sectores de la sociedad.

Decía Juan Pablo II que la laicidad del Estado no debe confundirse con el laicismo, el cual es incompatible con la libertad religiosa.

En un mensaje dirigido a los obispos de nuestro país el sucesor de Pedro se refirió a la amenaza creciente del laicismo que “pretende reducir la vida religiosa de los ciudadanos a la esfera privada” estos es sin ninguna manifestación social y pública.

Destacó la necesidad de modernizar al Estado para que proteja el derecho fundamental de la libertad religiosa y subrayó que no se trata de un derecho de la Iglesia como institución, argumento ha sido repetido en numerosas ocasiones por el Episcopado Mexicano.

“En un Estado laico son los ciudadanos quienes, en el ejercicio de su libertad, dan un determinado sentido religioso a la vida social. Además, un Estado moderno ha de servir y proteger la libertad de los ciudadanos y también la práctica religiosa que ellos elijan, sin ningún tipo de restricción o coacción”, afirmó el Santo Padre.

Tiempo después, al recibir las cartas credenciales del embajador mexicano ante la Santa Sede, Federico Ling Altamirano en julio de 2009, el Papa se refirió en concreto a la necesidad de una libertad religiosa en nuestro país, esto luego de reconocer los, sin lugar a duda, importantes avances que se han conseguido en el tema Iglesia-Estado durante los últimos 20 años.

“La libertad religiosa no es un derecho más, ni tampoco un privilegio que la Iglesia católica reclama. Es la roca firme donde los derechos humanos se asientan sólidamente, ya que dicha libertad manifiesta de modo particular la dimensión trascendente de la persona humana y la absoluta inviolabilidad de su dignidad. Por ello, la libertad religiosa pertenece a lo más esencial de cada persona, de cada pueblo y nación”.

Benedicto XVI llegará en marzo a un México en el que la Cámara de Diputados reformó el artículo 24 de la Constitución en materia de libertad religiosa. Un México en el que tenemos la esperanza de que dicha reforma sea aprobada por el Senado de la República y los congresos estatales y no sea enviada al congelador bajo tontos argumentos que demuestran la ignorancia y el poco conocimiento de muchos de nuestros legisladores sobre nuestra historia y la realidad actual.

Sería bueno preguntarle a los senadores Pablo Gómez y Carlos Jiménez entre otros: ¿En México fomentamos la laicidad o el laicismo?

Por cierto…*Debemos estar atentos ya que el miércoles 22 la Mesa Directiva del Senado definirá, con los presidentes de las comisiones, las reformas que se aprobarán durante este periodo de sesiones ¿Incluirán la reforma al artículo 24 constitucional?

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