jueves, 24 de julio de 2014

TÚ PUEDES SER UN SANTO EUCARÍSTICO
Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz



 Cada uno de nosotros por el bautismo somos santos en potencia, ya que quizá en acción no lo somos totalmente, pero la Gracia de Dios está en nosotros, somos templo vivo del Espíritu de Dios.

Él nos da muchos medios para llegar a la santidad, pero lo más importante es Su presencia. Todos sabemos que Dios está en todas partes, pero en especial está presente en cada Hostia Consagrada, en cada celebración eucarística Él se hace presente.

Dios también quiere estar en el corazón de cada uno de nosotros, por eso debemos ver nuestro corazón como el sagrario donde Dios quiere estar.

Algunos de los santos que podemos tomar como ejemplo de vida eucarística son Juan Pablo II, Teresa de Ávila, la beata Madre María Inés, y por supuesto a la Virgen María, Ella fue el primer sagrario donde Jesús se hizo presente con su Cuerpo y Sangre.

Juan Pablo II en el Templo Expiatorio a Cristo Rey y en familia Eucarística lo reconocemos como “Apóstol de la Eucaristía”, porque durante su pontificado nos dio varios documentos eucarísticos como: “Quédate con nosotros Señor”, “Ecclesia de Eucharistia”; al igual que  homilías, cartas, ángelus y catequesis.

La beata María Inés Teresa compartió el gozo de llevar el amor de Jesús en su corazón. Ella decía: “La humanidad vive triste porque no sabe que tiene un Dios que los ama”. Nuestra misión es llevar la alegría que hay en nuestro corazón.

También decía: “Solo el Pan Eucarístico da fuerzas para la lucha en la vida”. ¿Tienes alguna tentación, problema miedo de una enfermedad tuya o de tu familia, tu corazón está lleno de odio o resentimiento? Ora y adora Jesús Eucaristía.

Madre María Inés también señalaba que “Sin la Eucaristía sería imposible la vida. Con Él todas las amarguras son dulces, Él todo lo comprende y suaviza. Las almas que viven de la Eucaristía son felices, las penas no las agobian, las tentaciones no las hacen caer”.

Teresa de Ávila, para avivar en nosotros el deseo de la comunión, cuando no la pudiéramos realizar sacramentalmente, dijo que la podíamos hacer espiritualmente “esto es de gran provecho, esto es lo que imprime el amor de Dios en nuestros corazones”.

Estimados hermanos, para que podamos tener una renovación completa en nuestras vidas con un impulso misionero, debemos centrar nuestra vida en Jesús, de esta manera lo estaremos amando y así será más fácil imitarlo.

Los santos son eucarísticos porque son parte de la iglesia, ellos también viven de la eucaristía y de la contemplación brota su fe.

La Eucaristía es la presencia salvadora de Jesús y también es nuestro Alimento Espiritual,  ya que en Ella Jesús se nos da fiel y totalmente cada vez que participamos en la Misa.

Cuando estamos ante Jesús Eucaristía no solamente estamos rezando, estamos haciendo un acto de adoración que nos lleva a pedir perdón por nuestros pecados y los de la humanidad. Un hombre o mujer eucarístico es una bendición para su hogar pues no sólo transforma su vida, sino la de los demás.

Queridos hermanos, para poder ser santos eucarísticos hay que ponernos ante el Señor y darnos cuenta que nada es importante, que sólo Él basta. Necesitamos el trato frecuente con el Amigo que nos ama. Él verdaderamente está con nosotros y nos acompaña siempre.


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