Congreso Eucaristíco Arquidiocesano (CEA2016)
miércoles, 10 de abril de 2013
lunes, 1 de abril de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
Texto completo de la primera homilía del Papa Francisco
En estas tres Lecturas veo algo en común: el movimiento. En la Primera Lectura el movimiento es el camino; en la segunda Lectura, el movimiento está en la edificación de la Iglesia; en la tercera, en el Evangelio, el movimiento está en la confesión. Caminar, edificar, confesar.
Caminar. Casa de Jacob: “Vengan, caminemos en la luz del Señor”. Esta es la primera cosa que Dios dijo a Abraham : “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Caminar: nuestra vida es un camino. Cuando nos detenemos, la cosa no funciona. Caminar siempre, en presencia al Señor, a la luz del Señor, tratando de vivir con aquel carácter irreprensible que Dios pide a Abraham, en su promesa.
Edificar. Edificar la Iglesia, se habla de piedras: las piedras tienen consistencia; las piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la esposa de Cristo, sobre aquella piedra angular que el mismo Señor, y con otro movimiento de nuestra vida, edificar.
Tercero, confesar. Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG (Organización No Gubernamental) de piedad, pero no en la Iglesia, esposa del Señor. Cuando no caminamos, nos detenemos. Cuando no se construye sobre la piedra ¿qué cosa sucede? Pasa aquello que sucede a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena, todo se desmorona, no tiene consistencia. Cuando no se confesa a Jesucristo, me viene la frase de León Bloy “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio.
Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es así de fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar a veces hay sacudidas, hay movimiento que no es justamente del camino: es movimiento que nos echa para atrás.
Este Evangelio continua con una situación especial. El mismo Pedro que ha confesado a Jesucristo, le dice: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo. Yo te sigo, pero no hablemos de Cruz. Esto no cuenta”. “Te sigo con otras posibilidades, sin la Cruz”. Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos Discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor.
Quisiera que todos, luego de estos días de gracia, tengamos el coraje - precisamente el coraje - de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que ha sido derramada sobre la Cruz; y de confesar la única gloria, Cristo Crucificado. Y así la Iglesia irá adelante.
Deseo que el Espíritu Santo, la oración de la Virgen, nuestra Madre, conceda a todos nosotros esta gracia: caminar, edificar, confesar Jesucristo. Así sea.
lunes, 11 de marzo de 2013
DERECHOS DEL CONCEBIDO A. C.
DERECHOS
DEL CONCEBIDO A. C.
Te invita a ser parte de sus próximas actividades.
17 de Marzo 12:00
hrs.
Domingo de oración por la
Vida y la Familia.
Templo Expiatório a Cristo Rey,
Antigua Basílica de
Guadalupe.
Invitamos en particular a novios que estén viviendo su noviazgo en
castidad, a mujeres embarazadas, a matrimonios que no han podido tener hijos y
desean que se ore por ellos, a la presentación de los 40 días de niños recién
nacidos y a personas que han experimentado la pérdida de su bebé por un aborto
a que se acerquen, para presentar sus necesidades ante Jesús Eucaristía. Te
esperamos los domingos terceros de mes.
El 25 de Marzo te invitamos a adoptar a un
bebe espiritualmente, durante nueve meses.
Registra tu nombre y correo, si participas en
esta Campaña de Adopción Espiritual.
“JUNTOS SOMOS VOZ DELOS QUE NO TIENEN VOZ”
ADOPCIÓN ESPIRITUAL
CARTA COMPROMISO DE ADOPCIÓN ESPIRITUAL.
Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz
Yo ____________________ me comprometo a adoptar a un bebé en riesgo de ser
abortado, pidiendo a Dios porque se respete su vida y a rezar diariamente un
Ave María por él, su mamá y su familia. Así mismo me comprometo a respetar y
defender los Derechos Humanos del Concebido y por lo mismo a nunca abortar,
apoyar a todo ser humano y a oponerme a toda injusticia, en particular la del
aborto.
Lugar:____________________ Fecha:________________ Rezar el Ave María es
ponernos ante el misterio del amor de Dios y del valor que para él
tiene la vida humana. Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.
Dios se encarna, se hace humano desde el momento de la concepción, en el
seno materno de María Santísima. Esto lo recordamos con las palabras del Ángel:
Dios te Salve María, llena eres de gracia el Señor está contigo (Lc. 1,28).
La vida de todo ser humano es divinizada desde el vientre materno por la
encarnación del hijo de Dios y por lo mismo en todo ser humano debe ser
reconocida y respetadas como lo hace la prima de la Virgen María al decirle:
Bendita eres entre todas las mujeres y bendito el Fruto de tu vientre,
Jesús (Lc. 1,42). Al igual que Jesucristo en el vientre de su madre
todos fuimos mórula, cigoto, embrión, feto… por eso al rezar el Ave María alabamos
el Don de la Vida que Dios nos da y pedimos por el reconocimiento y respeto de
los Derechos Humanos de todo concebido. Amen.
viernes, 1 de marzo de 2013
Amigos les quiero compartir un libro en el cual el Papa Benedicto XVI hace reflexiones, sobre la vida, la familia, la Eucaristía, la juventud. Te invito a que juntos hagamos oración por el Papa y los Cardenales para que el Espíritu Santo los ilumine y elígan lo mejor para la Iglesia Católica
La Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El único Cristo funda la única Iglesia; él es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe.http://www.vatican.va/bxvi/omaggio/index_sp.html
viernes, 15 de febrero de 2013
La humildad de
Benedicto XVI
JOSÉ J. CASTELLANOS
La
renuncia anunciada por el Papa Benedicto XVI marca un contraste más con su
predecesor. Aunque acepta que en el dolor y el sufrimiento también se sirve a
la Iglesia, como ocurrió en el caso del beato Juan Pablo II, él percibe que
tanto la Iglesia como el mundo requieren de un Papa fuerte, capaz de enfrentar
la difícil problemática de nuestro tiempo.
Para
muchos, el gesto del Papa lo es de humildad. Sin embargo, un amigo me hacía
reflexionar ayer acerca de dónde se manifestó la humildad del Cardenal Joseph
Ratzinger, hoy Benedicto XVI, y reflexionándolo comparto su opinión. El gran
gesto de humildad consistió en la aceptación del pontificado, a pesar de que no
era un cargo deseado o buscado por él, cuando ya se preparaba a retornar a sus
libros y de forma tan abrumadora fue elegido para asumir la sucesión de San Pedro.
La
elección del Cardenal Ratzinger, aunque lógica, era inesperada. Como Prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe, había encontrado numerosos
enemigos, tanto dentro como fuera de la Iglesia. El apelativo de “panzer
Cardinal” lo muestra claramente. Si era así al servicio de Juan Pablo II, ¿qué
podía esperar como Pontífice? La única respuesta que se me ocurre es, una
pesada cruz. Y así ha sido.
Las
críticas no esperaron después de su elección. Curiosamente, los mismos enemigos
de Juan Pablo II, sobre todo en los medios de comunicación, no tardaron en usar
la figura de éste para contrastarlo con Benedicto XVI y decir que no tenía sus
cualidades, su carisma, su fuerza y su impacto. Efectivamente, no se trataba de
una copia al carbón, pues cada uno es cada cual, pero se equivocaron en muchos
puntos de su diagnóstico, y es que a esos analistas les falta un elemento
esencial para ver al sucesor de Pedro: la fe.
Este
fenómeno se repite continuamente. Recuerdo los temores de quienes pensaban que
en su visita a México no tendría el arrastre del Papa Mexicano. Se equivocaron
de punta a punta. Ellos olvidan que ni con Juan Pablo II, ni con Benedicto XVI
se acude ante el hombre, sino ante el Vicario de Cristo, quien actúa en su
nombre, representación y su poder aquí en la tierra. Sabíamos ya más de
Benedicto XVI que de Juan Pablo II cuando nos visitó por primera vez, pero a
quien acudimos a recibir, vitorear y escuchar, fue al Papa y punto.
Sin
duda, al aceptar el Pontificado, Benedicto XVI se veía como un Papa de
transición, con un breve pontificado, al modo que fueron Juan XXIII y Juan
Pablo I. Se sabía blanco de críticas y de muchos enemigos en la misma curia y
fuera de ella. Así que su aceptación de la Cátedra de Pedro, fue un acto de
humildad que se me ocurre pudiera parecerse al de Nuestro Señor cuando fue
abofeteado, coronado de espinas y motivo de sarcasmo por parte de la soldadesca
romana. Sin embargo, asumió el cargo con la sencillez de su persona, con sus
doctos conocimientos y su entrega total.
Desde
un principio advirtió que no podría ser el Pontífice itinerante al estilo de su
predecesor, pero no por ello renunció al acercamiento con su rebaño.
Particularmente impactantes fueron sus encuentros con la juventud en las
Jornadas instituidas por su predecesor. En esos encuentros, en sus viajes y en
las audiencias en el Vaticano, salió relucir el “carisma cetrino”, si así puede
llamarse, y lejos de alejar a los fieles, se multiplicaron los que le
vitoreaban.
De
este modo, el sacerdote, el teólogo perito en el Concilio Vaticano II, el
obispo, el cardenal, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y
el Papa ha cubierto un ciclo personal que, de acuerdo con lo que se ha dicho,
concluirá con la clausura de un monje. Siempre al servicio de la Iglesia.
Nos
hereda tres encíclicas que revelan el sentido de su magisterio: Deus caritas
est (2005), Spe Salvi (2007) y Caritas in Veritate (2009). Y particularmente
llama la atención que su renuncia se produzca en el Año de la Fe, convocada en
el documento complementario a las tres encíclicas, Porta Fide, con lo cual ha
abordado con gran profundidad las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y
Caridad. Y qué decir de la trilogía sobre nuestro Señor Jesucristo, con la cual
ha salido al paso de quienes han deformado la figura de Nuestro Señor. Esta
obra ha sido una expresión más de su humildad, la ha firmado como Jospeh
Ratzinger, ha dicho que no se trata de un magisterio pontificio y la ha puesto
a consideración de la Iglesia. Y no faltó quien disintiera de ella.
Finalmente
quiero enfatizar en su advertencia acerca de la “hermenéutica de la ruptura”
acerca del Concilio Vaticano II, es decir, las interpretaciones que han querido
echar por la borda la tradición y magisterio de la Iglesia antes del Concilio,
para dar paso a una “nueva Iglesia”, y nos ha reiterado que el Concilio, si
bien es una renovación, se debe de interpretar desde la hermenéutica de la
continuidad.
¡Gracias
Benedicto XVI! Que Dios te bendiga y ruega por nosotros.
APLAUSOS, APLAUSOS,
APLAUSOS, para B-XVI, que en un gesto de cordura, de inmensa sensatez, de tremenda humildad, sencillamente deja el lugar para su
relevo en la más fina muestra de libertad y de paz… CUANDO DIOS HIZO el mundo y
sus interiores, periferias y lejanías, dijo con llana soltura: “Hagamos al ser
humano a nuestra imagen y semejanza”; y al día siguiente –el día séptimo- ¡descansó!...
EL SANTO PADRE
Benedicto está comenzando su séptimo día y lo está adornando con la decisión
que le lleva a parecerse cada vez más a Dios, que luego de ardua chamba de la
creación de todo lo visible y lo invisible, rauda y escuetamente ¡descansó!...
APLAUSOS Y MÁS
APLAUSOS porque no sólo con su palabra y sus directrices pastorales, también
con su disponibilidad y sencillez, nos predica a Cristo que no vino a ser servido sino a servir, que
luego del trabajo incomparable de la cruz se dispuso al sepulcro –descanso, finalmente- para surgir
glorioso y resucitado… VOCES ESTREPITOSAS acusan cobardía, presiones,
incompetencia táctica, incapacidad moral, demencia senil, falta de heroísmo,
enfermedades ocultas, crisis financieras, depresión crónica, gua-gua-guá, gua-gua-guá (léase etc., etc.,); pero
siendo esas voces como chillidos de marrana, yo merito –¡en verdad que sí!-
estoy cultivando oídos de chicharronero…
EN AQUEL
RESTAURANTE (nunca entré en él) leí desde la calle la leyenda que bien puso su
dueño como decoración y decía: “Estando en agonía nadie jamás ha llegado a
decir: ¡¿Cómo no pasé más tiempo en la
oficina?!”; si alguna vez el Papa Benedicto almorzó en ese changarro
seguramente entendió la claridad del mensaje, y si no, pues la elemental lógica
y el sentido común le asisten como la luz del sol a cualquier hijo de vecino…
LA MULTITUD DE
EXPERTOS –y no son hijos de cualquier vecino, queda claro que no-
que pululan en los medios de comunicación ya se han puesto a dictar cátedra periodística
logrando medio marearme con descabelladas disquisiciones y verborreas que
seguramente ni ellos se las creen pero si les dan de comer…
HE OÍDO Y LEIDO
cosas como las siguientes: la elección del nuevo Papa será muy reñida pues el
Vaticano es un avispero de víboras
(yendo por ahí el “experto” pronto nos argumentará con una botica de herramientas o con una carnicería de vegetales); otro más dijo: ciertamente el sucesor
será una persona muy cercana al Papa Benedicto y continuará con los
lineamientos doctrinales de siempre (¡cuánta profundidad, señor experto!)…
IBA YO EN MI AUTO,
el martes pasado, cuando al voltear vi
que el vigilante del estacionamiento abrió su casillero personal y –como una
luz inesperada- aparece el cartel de Benedicto bendiciendo con la mano en alto
y la sonrisa franca; bajé del auto, ingresé a la tienda y en el mostrador
sendas estampas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, como si dieran la bienvenida
y despacharan a cada cliente; de ahí me fui al local de la lotería para cambiar
el billete que me regalaron diciendo que tenía reintegro, la abuelita toma el
“cachito” y lo pone junto a otros detrás de un recorte de periódico con
Benedicto-Charro en el papamóvil de León; no me recupero de las coincidencias
cuando regreso al estacionamiento y equivocadamente me quieren entregar un
llavero que no es mío pero que lleva la imagen del Papa Benedicto; de plano que
regresé a casa empapado por el afecto que el pueblo de Dios le tiene al Santo
Padre…
NO SE ME ANTOJA ser
“experto” en cuestiones papales porque seguramente opinaría que el próximo
pontífice podrá ser un japonés de África, o que tal vez será un extremista
moderado porque Ratzinger tuvo la precaución de nombrar cardenales de su preferencia;
como experto opinaré que el sucesor deberá corregir todo lo que el anterior
hizo mal (y no sabré ignorar tanto y tanto que hizo de bien), o tendré que
“reconocer” que la situación de la Iglesia es muy, pero muy difícil (¿y cuándo
ha sido fácil?)…
APLAUSOS Y MÁS
APLAUSOS para tantos y tantos hijos de Dios que nos abrimos a su voluntad sin
necesidad de rayos apocalípticos ni profecías tremendistas, para tantos y
tantos hijos de vecinos que sin ser expertos le atinan al comentario con la
sencillez y sentido común que no se les da a los avezados…
NO DEJE USTED de
aplaudir y escoja uno de los siguientes calificativos para la decisión papal:
inesperada, sabia, coherente, sorpresiva, plausible, sensata, libre, prudente,
cuerda, honesta, valiente, ejemplar, respetable, luminosa, justa, humilde, consciente,
amorosa, fiel, benéfica, bendita –en latín se dice: benedicta-, atinada, edificante… (dijimos que sólo uno, ¿eh?)…
P. Eduardo
Lozano,
Director de
Teatro y Medios Alternativos
de la
Arquidiócesis de México
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