viernes, 30 de diciembre de 2011

INVITACIONES ESPECIALES

1. Les invitamos a que adquieran el libro Semana de Santidad en oración Contemplativa, de Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz, esta publicación es una propuesta para conocer, vivenciar y compartir el amor de Jesús. En él encontrarán oraciones diarias. El hilo conductor de este hermoso libro son las 7 palabras de Jesús en la cruz.
Pueden comprarlo en la Antigua Basílica de Guadalupe.

2. El Cardenal Norberto Rivera Carrera, nos invita a participar de la Peregrinación de la Arquidiócesis de México a la Basílica de Guadalupe, el sábado 14 de enero. La cita es a las 9:00 de la mañana en la Ex Glorieta de Peralvillo, la misa será presidida por él a las 12:00 hrs.

3. El Centro de Espiritualidad de Familia Eucarística, les invita a vivir un “Retiro de Sanación, los días 7 y 8 de Enero. La cita es el 7 de enero en el Templo Expiatorio a Cristo Rey, Antigua Basílica de Guadalupe a las 7 de la mañana. Costo de recuperación $ 400 pesos. Informes al 5577 0450, con David Martínez.

Historia de la semana

Hoy es el día

Imagina que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de $86.400 No arrastra tu saldo día a día. Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día. ¿Qué harías? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto!

Cada uno de nosotros tiene ese banco. Su nombre es TIEMPO. Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos. Cada noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no hayas invertido en un buen propósito. Este banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya. No se puede dar marcha atrás. No existen los giros a cuenta del depósito de mañana. Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy.

Invierte de tal manera, de conseguir lo mejor para ti y para los demás. Invierte en salud, en amor, en verdad, en justicia, en paz.

El reloj sigue su marcha. Consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año: pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.

Para entender el valor de un mes: pregúntale a la madre que alumbró un bebé prematuro.

Para entender el valor de una semana: pregúntale al editor de un semanario.

Para entender el valor de un día: pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.

Para entender el valor de una hora: pregúntale a quien debe cuidar a un enfermo.

Para entender el valor de un minuto: pregúntale a una persona que perdió el último tren.

Para entender el valor de un segundo: pregúntale a una persona que evitó en un instante un accidente.

Para entender el valor de una milésima de segundo: pregúntale a la persona que ganó una medalla de oro en las olimpiadas.

Atesora cada momento que vivas. Y atesóralo más, si lo compartes con alguien especial.

Ayer es historia. Mañana es misterio. Hoy es una dádiva. Por eso es que se le llama PRESENTE.

Fiesta de la Sagrada Familia

La fiesta de la Sagrada Familia se celebra el domingo siguiente a la Navidad.

Dios Amor nos brinda el modelo pleno de amor familiar al presentarnos a Jesús, María y José. La Sagrada Familia nos habla de todo aquello que cada familia anhela auténtica y profundamente, puesto que desde la intensa comunión hay una total entrega amorosa por parte de cada miembro de la familia santa elevando cada acto generoso hacia Dios.

Por ello, a la luz de la Sagrada Escritura, veamos algunos rasgos importantes de San José, Santa María y el Niño Jesús. San José Es el jefe de la familia y actúa siempre como Dios le manda, muchas veces sin comprender el por qué de lo que Dios le pide, pero teniendo fe y confianza en Él. Cuando se entera que María estaba embarazada piensa en abandonarla porque la quería mucho y no deseaba denunciarla públicamente (como era la costumbre de la época), pero el Ángel de Dios se le apareció en sueños y le dijo que lo que había sido engendrado en el vientre de María era obra del Espíritu Santo y que no temiera en recibirla. Cuando nace el niño, él le pone el nombre de Jesús, como el Ángel le había dicho. Luego, cuando Herodes tenía intenciones de matar al Niño Jesús y ante otro aviso del Ángel del Señor, José toma a su familia y marcha hacia Egipto. Por último, con la muerte de Herodes y ante un nuevo aviso del Ángel de Dios, lleva a su familia a instalarse en Nazaret. San José, Casto Esposo de Santa María, acoge a Jesús en su corazón paternal, educándolo, cuidándolo, amándolo como si fuere hijo suyo. El Niño Jesús aprende de su "santo padre adoptivo" muchas cosas, entre estas, el oficio de carpintero.

La Santísima Virgen María desde el momento de la Anunciación, es el modelo de entrega a Dios. En la Anunciación, María responde con un Sí rotundo desde una libertad poseída, poniéndose en las manos de Dios. En Santa María vemos una continua vivencia de la dinámica de la alegría-dolor: criando, educando, siguiendo de cerca a su Hijo Jesús mostrándole en todo momento un auténtico amor maternal. Ella fue vislumbrando lentamente el misterio trascendente de la vida de Jesús, manteniéndose fielmente unida a Él.

El niño Jesús desde chico, demuestra que es el Hijo de Dios y que cumple fielmente lo que su Padre le manda. Como niño, Él obedecía a su madre y a su padre adoptivo, y permanecía siempre junto a ellos. María y José fueron sus primeros educadores. Cuando Jesús se queda en el Templo, a los doce años, se puede pensar que desobedece a sus padres y que eso está mal. No es así, Jesús demuestra en este hecho su plena independencia con respecto a todo vínculo humano cuando está de por medio el Plan de su Padre y la Misión que Él le ha encomendado.

Feliz 2012

Mons. Pedro Agustín, Familia Eucarística y Comunicación con Criterio
les desean un feliz año nuevo.
Que el Señor los bendiga y les regale salud y mucha felicidad
en compañía de sus seres queridos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Peregrinación de la Arquidiócesis 2012

"¿Qué podrá apartarnos del amor de Cristo?": Cardenal Rivera Carrera

Al mediodía del pasado 25 de diciembre, el Cardenal Norberto Rivera dijo en la misa dominical celebrada en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, que la Navidad es “tiempo de salvación en que Dios nos muestra su cercanía”.

Seguidamente indicó que este es el centro de la fe de todo católico, la misma fe que próximamente el Papa Benedicto XVI, como sucesor de Pedro, vendrá a confirmar. Luego, el Prelado explicó que por amor, Dios envió a su único Hijo para que con su muerte nos pudiera salvar.

"Tanto amó Dios al mundo, Dios nuestro Padre nos envía a su Hijo Único. El Verbo Eterno de Dios enviado por el Padre, toma nuestra carne, y llega a mostrarnos su amor hasta llegar a la cruz. Y el verbo eterno se hizo carne por obra y gracia del Espíritu Santo. Esa es nuestra fe, creemos en el amor del Padre, en el amor del Hijo, en el amor del Espíritu Santo. Es lo que creemos y predicamos con todo el corazón. Es el centro de nuestra fe y la piedra angular de nuestras vidas. Creemos que esa salvación viene a cada hombre, a cada mujer sólo a través de un encuentro personal con Jesucristo", prosiguió.

En su mensaje, el Cardenal preguntó que haciendo frente a los sufrimientos que vemos en el mundo, “¿qué podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿la aflicción? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre?”, a lo que respondió asegurando que el pequeño niño nacido en Belén venció la muerte y es la luz del mundo que disipará las tinieblas, y que por Él toda maldad puede ser vencida.

"Hemos escuchado los sufrimientos de las familias que soportan cargas de diversa naturaleza que les oprimen; de los jóvenes que se sienten perdidos en el mundo de hoy y que se les priva de la oportunidad de ganarse la vida y construir una familia; de los jóvenes que pierden el bienestar de su hogar para irse a buscar mejores horizontes en el anonimato y la incertidumbre de las ciudades o de otros países. Y lo que es más terrible, hemos escuchado como noticia de estos días, la cantidad de niños que desaparecen de nuestra patria precisamente por el crimen organizado que de diversas maneras los hace desaparecer de en medio de nuestras familias. Hemos escuchado el lamento de los trabajadores, lamento ocasionado por las fatigas de que no consiguen un salario justo. Miembros de las minorías que son víctimas de prejuicios y de injusticias; de los pueblos autóctonos e indígenas a quienes no se les ha respetado en sus derechos y en su dignidad; de los que viven solos y afectados por la enfermedad o por la edad y abandonados por su propia familia".

El Arzobispo Primado de México también señaló que en esta Navidad fuimos especialmente invitados a un encuentro personal con Jesucristo, quien nos conduce a la solidaridad y la caridad, para compartir lo que somos, lo que creemos y lo que tenemos. “El Señor Jesús es el ejemplo perfecto de esto, ya que Él se despojó de Sí mismo para hacerse en todo semejante a nosotros, menos en el pecado”, agregó.

Recordó también que “la solidaridad nos impulsa a considerarnos los unos a los otros como hermanos”, sirviendo y acogiendo “al hermano pobre en nuestra comunidad, hasta la transformación de nuestra realidad social en un espacio más humano y fraterno”, a través de pequeñas obras y hechos.

Por último, el Cardenal Rivera solicitó la intercesión de la Virgen María, para que sea ella quien nos “ayude a realizar el encuentro con el Señor Jesús”.

martes, 27 de diciembre de 2011

Papa Benedicto XVI pide que llegue a todos el eco del anuncio de Belén

El pasado 25 de diciembre, el Papa Benedicto XVI pronunció un mensaje con ocasión de la Navidad. En él llamó a todos los cristianos a dirigirse "al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María" para pedir la paz y estabilidad en "la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo".

Al inicio de su mensaje, el Santo Padre señaló: “Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos»”.

Más adelante, solicitó que “llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos”.

Junto con el anuncio del nacimiento del Hijo de Dios, recordó que el hombre clama a Dios su Salvador, pues “siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su amor (cf. Sal 40,3)”.

El Pontífice explicó también, que el nombre de Jesús significa «Salvador» y que el Niño nacido en Belén “fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos»”.

“Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio”, agregó.

“Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en sí mismo, que sale de sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración”, indicó el Papa.

Más adelante, el Vicario de Cristo manifestó: “Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.

Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.

Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio”.

Por último, alentó a que el “nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortaleza el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos”.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Felicitaciones


FELIZ NAVIDAD Y
UN AÑO 2012 LLENO DEL AMOR DE DIOS

“Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera hermandad. Ayúdanos para que nos parezcamos a Ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia”.
Papa Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad de la Natividad del Señor,
24 de diciembre de 2010.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Papa Benedicto XVI: El ‘sí’ de María implica el conjunto de maternidad y virginidad

En su reflexión antes del Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI señaló ayer (18 de diciembre) que el misterio de la Navidad está en confiar en el amor de Dios para acoger la vida divina del Niño Jesús.

Al inicio de su mensaje, el Vicario de Cristo destacó que "En este cuarto domingo de Adviento, la liturgia nos presenta este año el relato del anuncio del Ángel a María. Contemplando el icono estupendo de la Santísima Virgen, en el momento en que recibe el mensaje divino y da su respuesta, somos iluminados interiormente por la luz de la verdad que emana, siempre nueva, de aquel misterio”.

Seguidamente, explicó que “Como telón de fondo del acontecimiento de Nazaret está la profecía de Isaías. ‘He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel’. Esta antigua promesa ha encontrado cumplimiento sobreabundante en la Encarnación del Hijo de Dios. En efecto, no sólo la Virgen María ha concebido, sino que lo ha hecho por obra del Espíritu Santo, es decir del mismo Dios. El ser humano que comienza a vivir en su seno toma la carne de María, pero su existencia deriva totalmente de Dios”.

“El hecho de que María conciba permaneciendo virgen es, por tanto, esencial para el conocimiento de Jesús y para nuestra fe, porque testimonia que la iniciativa ha sido de Dios y sobre todo revela quién es el concebido”, dijo.

El Santo Padre también señaló que “Por esta razón es tan importante esa única pregunta que María, ‘muy turbada’, dirige al Ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’. En su sencillez, María es sapientísima: no duda del poder de Dios, pero quiere comprender mejor su voluntad, para conformarse completamente a esta voluntad”.

“María es infinitamente superada por el Misterio, y sin embargo ocupa perfectamente el lugar que, en el centro del mismo, le ha sido asignado. Su corazón y su mente son plenamente humildes, y, precisamente por su humildad singular, Dios espera el ‘sí’ de esta muchacha para realizar su designio”, manifestó el Pontífice, para luego agregar que “El ‘sí’ de María implica el conjunto de maternidad y virginidad, y desea que todo en Ella sea para la gloria de Dios, y el Hijo que nacerá de Ella pueda ser totalmente don de gracia”.

Por último, el Papa expresó: “Queridos amigos, la virginidad de María es única e irrepetible; pero su significado espiritual se refiere a todo cristiano. En sustancia, está ligado a la fe: en efecto, quien confía profundamente en el amor de Dios, acoge en sí mismo a Jesús, su vida divina, por la acción del Espíritu Santo. ¡Es éste el misterio de la Navidad! Deseo a todos vosotros que lo vivís con íntima alegría".

Para concluir, Benedicto XVI pidió que la Virgen María "nos ayude a intensificar nuestra preparación espiritual, para disponer nuestro corazón al nacimiento del Hijo de Dios".